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El regreso de Hello Kitty

Tras un pequeño parón vacacional vuelvo a la carga para contar mi experiencia con las tartas del cumple de mi gordita.

Como ya conté en mi post anterior, estuve haciendo experimentos con el molde de Hello Kitty y finalmente hice la tarta de mi post anterior también. Y voló, de hecho hubo algunos que se quedaron sin probarla. Seguí la sugerencia de mi marido de añadir mermelada de fresa al relleno y mejoró. Estaba MUY rica. Pero esa no es la tarta objeto de este post. Esa fue la tarta alternativa.



Como tarta principal pensé hacer un bizcocho rectangular bien alto para poder dividirlo por la mitad. Tomé la famosa receta del bizcocho de yogur que uso para todo (ver el post del 13 de febrero “Magdalenas AKA Cupcakes) y doblé las cantidades. Bueno, tuve un pequeño desliz con el número de huevos ya que saqué los huevos necesarios para esta tarta y para la otra y se los puse todos a esta. Afortunadamente me di cuenta cuando ya estaba la tarta en el horno y no podía hacer nada más que rezar porque estuviera bueno. En conclusión, que en lugar de 8 huevos puse 11 pero yo creo que no se notó.

Pues eso, compré en el chino un molde rectangular y lo engrasé y enhariné bien porque era importante que quedaran los bordes bonitos. Eché la preparación y al horno. Como era el doble de cantidad tardó bastante más, yo creo que estuvo casi una hora en el horno. Intenté que no subiera en pico por lo que mantuve la temperatura del horno más cerca de los 190ºC que de los 210ºC. En otros hornos lo normal es hacer este bizcocho a 180ºC pero yo siempre lo tengo que subir porque le falta temperatura.

Y ¿cómo se sabe si le falta o le sobra temperatura? Pues muy fácil. Si el bizcocho empieza a subir por los bordes pero el centro se queda hundido, es que hay que subir la temperatura. Si sube en pico es que le sobra. En estos casos habría que subir o bajar el termostato pero siempre poco a poco, de 10 en 10ºC. Lo ideal es que suba de forma homogénea por toda la superficie. Sobre todo en este caso que lo vamos a decorar.

Vi un truco en youtube para que la superficie de arriba quede totalmente plana, es una tontería pero a mí no se me había ocurrido, oye. Consiste en: coges el bizcocho desmoldado, si ha subido muy en pico le quitas el pico para que quede lo más plano posible y le das la vuelta. De esa forma la superficie a decorar es la de abajo, totalmente plana. Y la recortada no se ve porque queda en contacto con el plato.

Para cortarlo por la mitad me compré un cortabizcochos, que es un cable con asa que venden en las tiendas de decoración de tartas. El cable lo puedes poner a la altura que quieras y lo pasas por el centro del bizcocho con mucho cuidado. El bizcocho tiene que estar frío y cuando llegues al final hay que poner la mano sujetando la pared para que no se te derrumbe la mitad. Luego, con mucho miedo de que se me rompiera, metí una tabla de cortar que tengo de Ikea, que es muy finita, entre las dos mitades y retiré la parte de arriba. Puse el relleno de Philadelphia con azúcar y lo volví a montar.

Y ya tenía la tarta en sí hecha, ahora sólo faltaba decorarla lo más cursi posible. Había estado buscando por internet obleas de Hello Kitty para decorar tartas pero todas las que encontraban o eran redondas o eran de Spiderman. Y me pasé por Club Cocina a preguntar. Allí me dieron la solución, me dijeron que si yo les llevaba una foto o un pdf ellos me lo imprimían en una oblea comestible tamaño Din A-4! O sea perfecto.

No quería poner una foto de Ana porque no me gustan esas tartas con la foto del niño, que además luego hay que cortar. Nada nada, le pedí a la diseñadora experta de mi hermana Lola que me buscara una imagen chula, rosa y de Hello Kitty y me la personalizara. Y eso hizo. Así quedó (la foto muy mala, lo sé):


La oblea es dulcecita, tampoco demasiado pero bueno, lo justo para que no sea un trozo insípido de papel encima de la tarta. Como quedaba muy rectangular, le recorté un poco los bordes, bordes que Ana cogió y engulló rápidamente. Conclusión: la oblea está rica.

Entonces cubrí el bizcocho con candy melts rosas, tampoco me esmeré mucho porque la mayoría iba a ir tapado por la oblea, y coloqué la oblea encima, que se quedó pegada enseguida porque los candy melts todavía no se  habían solidificado del todo. Me dijeron en Club Cocina que se puede pegar con lo que quieras: merengue, dulce de leche, etc. En definitiva, cualquier cosa pegajosa imagino que servirá, con cuidado de que no se trasfiera el color, claro.

Una vez colocada la oblea procedí a añadir todo tipo de decoraciones cursis y horteras que había comprado en Club Cocina, así como sparkles con forma de corazón y de copo de nieve. Como el borde me había quedado un poco feo, le puse un adorno de fondant, que tampoco es que tuviera acabado profesional pero ya iremos mejorando. Y voilà, así quedó finalmente:


 De ésta sobró un poco, pero al día siguiente lo agradecieron en mi oficina. Estaba muy rica y sabía a pantera rosa.

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