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Cake pops de pantera rosa – una receta accidentada

Hace un par de semanas quedé con mi amiga Paty para ir a una tienda que había descubierto ella en la que venden todo tipo de instrumentos de cocina y, sobretodo, de decoración de tartas. Fuimos a cotillear (y comprar algún que otro regalo de Reyes, pero sobre eso no me extiendo que igual la destinataria me está leyendo). La tienda en cuestión se llama www.clubcocina.net pero nosotras fuimos a su tienda física en la calle Alfredo Marqueríe (en Madrid).



Cuando llegamos, Paty y yo nos sentimos con Audrey Hepburn en Tiffanny’s pero a lo Martha Stewart. Además, tienen una mesita con juguetes y carritos pequeños para que nuestros Anita y Antoñito se entretuvieran mientras las mamás estábamos allí mirando y tocando absolutamente todo. Tengo que confesar que nos volvimos un poco locas comprando pero en nuestra defensa diré que compramos una décima parte de lo que nos habríamos comprado si tuviéramos espacio en la cocina y saldo en la cuenta corriente ilimitados.

Como resultado de esa mañana de compras, por la tarde quedamos en mi casa a probar las nuevas mercaderías mientras los maridos se tomaban un gin-tonic. ¡¡Qué planazo!!!

Lo primero fue hacer un bizcocho. Utilizamos una receta que sacamos del libro “Cake Pops: Tips, Tricks, and Recipes for More Than 40 Irresistible Mini Treats” de Bakerella que me regaló mi hermana las Navidades pasadas. Bueno pues fue un desastre (así que para qué os voy a dar la receta, ya cuando la perfeccione os pongo la receta que me funcione bien). El bizcocho no estaba mal, aunque la masa, y cito a Paty textualmente “no es la más rica que he probado”, (es que yo las masas crudas no las pruebo porque no me gustan nada). El problema que tuvimos es que no subía la masa y estuvimos casi una hora con el bizcocho en el horno, lo cual provocó que la capa de arriba estuviera muy crujiente. Ésto, que puede ser una ventaja si te vas a tomar el bizcocho sólo, para hacer los cake pops no ayuda puesto que hay que retirarla. 


A mí se me ocurre que con el bizcocho de yogur de toda la vida se debe poder hacer exactamente igual de bien pero tengo que probarlo, os iré contando. Otra receta que he visto es con sobaos pasiegos. Son todo mantequilla pero también se pueden usar. El caso es tener un bizcocho.


Cuando finalmente se hizo el bizcocho, le quitamos las partes más duras y lo desmigamos frotando un trozo contra otro y estrujándolo con las manos, vamos. Para hacer esto, hay que esperar a que se enfríe porque si no, se forman pelotillas y además te abrasas los dedos. 


Entonces, se mezclan esas migas con un poco de queso crema, a ser posible de la marca San Millán, que mi amiga Natalia trabaja en Arias y si pongo Philadelphia me mata. Se incorpora tanto como sea necesario hasta que quede una masa jugosa y fácil de moldear (como un tercio o un cuarto de paquete para un cuarto del bizcocho). 


Con esa masa se hacen bolas o se moldea al gusto. Nosotras utilizamos un molde que tiene forma como de pannetonne que compramos esa mañana, claro (esta parte se la curró toda Paty, la verdad).


Una vez hecha la forma, hay que ponerle el palo. Para ello, primero hay que fundir la cobertura. Nosotras utilizamos unos Candy Melts de Wilton que me había traído yo de EE.UU. La manera de fundirlo es, como dice el envase, a baja potencia en el microondas y de 30 en 30 segundos para que no se queme (que entonces es irrecuperable). Cada vez que para el microondas hay que remover con un tenedor o una cuchara para que se distribuya bien el calor. 


Cuando está fundida la cobertura, se moja el palo como un centímetro o dos, y se clava en la base de la bola o la figura que hayamos hecho. Esto impide que al clavar el palo se escurra desde un extremo a otro puesto que al secarse la cobertura en el palo hace de tope. 


Luego llega la hora de bañar la bola de masa (o la figura) y aquí es donde nos encontramos con el problema de que la cobertura era demasiado espesa. La calentamos un poco más pero nada. Y no se nos ocurrió otra cosa que echarle leche. GRAN ERROR!!! La cobertura homogénea que teníamos se convirtió en otra cosa totalmente distinta formada por una especie de bola sólida pegada al batidor y rodeada de una especie de suero. Vamos, otro desastre y además con una pinta asquerosa.


Entonces ya nos dimos por vencidas y en vista de que el Barça le estaba pegando una paliza al Madrid, decidimos dejarlo para el día siguiente. Entre tanto, estuve buscando en internet y encontré un blog súper chulo en el que me resolvieron todas mis dudas. Si os interesa el tema, no dejéis de visitarlo. Se llama http://tartasconmagia.wordpress.com/ y la autora, Morgana, con la que un día de estos me pondré en contacto si tengo tiempo, tiene una forma de explicar las cosas y escribir que me encanta (muy muy graciosa).

Bueno, abreviando que me está quedando largo ya. En dicho blog encontré la solución, resulta que a la cobertura de chocolate no puede caerle agua ni ningún líquido con base acuosa bajo ningún concepto o pasa lo que os he contado. Si hay que diluirlo, ha de ser con alguna grasa, es decir, lo que yo usé que fue aceite de girasol. Le eché un poquito (una cucharada sopera más o menos) y removí. Y quedó perfecto!

El resto no tiene ningún misterio, se sumergen los cake  pops en la cobertura para que queden totalmente cubiertos y se ponen a secar con cuidado de que nada los toque. Como no tenía dónde pincharlos, los coloqué en una espumadera, que se ve en la foto.

Después de tanta aventura, no me quedaron muchas ganas para decorarlos y por eso están un poco sosos pero la próxima prometo esmerarme un poco más. Bueno, y se nota que cuando acabé ya no estaba Paty, que es la auténtica artista del grupo.

He aquí el resultado. Serían sosos de asppero estaban riquísimos, sabían igual que los bollos de Pantera Rosa de cuando éramos pequeños!!!

3 respuestas a «Cake pops de pantera rosa – una receta accidentada»

Lo mejor de todo es que estan para chuparse los dedos, al menos los que trajo Isa a la oficina, para celebrar su cumple. riquisisisismos!!!!!

Qué bonitos! Me encanta la idea de ponerlos en la espumadera de pescado de Ikea. Para una fiesta de niños se podrían comprar tres o cuatro, cortarles el mango, pintarlos de laca rosa o rojo brillante o de diferentes colores y ponerlos en un mantel con contraste.

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