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Accesorios para la cabeza

Estoy de vuelta, esta vez para compartir la obsesión que tengo últimamente por hacer cosas para ponerse en la cabeza.

Todo empezó con las coronas de flores, que ya compartí en posts anteriores. Luego indagando y buscando materiales, di con un millón de páginas en las que venden materiales para hacer tocados y sombreros.

La verdad es que yo iba buscando una pamela para un par de bodas de día que tengo ahora en octubre (y la encontré), pero caí en la famosa trampa del “ya que pago 8 euros de gastos de envío…” y la pamela te termina saliendo como si fuera de Philip Treacy.

Pero, una vez lleno mi salón de sombreros de paja, plumas, flores, tules y hasta mariposas, me decidí a amortizar esa mega compra. Por ahora apenas he hecho un par de cosas: la primera es esta diadema jaula de pájaro (hasta me sé cómo se llama, he hecho mucha investigación). La diadema la compré en un chino gigante en el que no pude evitar entrar y del que sólo me llevé la diadema, aunque tenían TODO lo que se puede necesitar en la vida. Está bastante bien hecha, es ancha y está forrada con raso azul marino. Como había comprado un velo azul marino de plumetti, pensé ponérselo a modo de máscara tipo un tocado que le vi a Eugenia Silva y que había hecho la diseñadora Marían Moneo. Digo tipo porque claro, lo mío es una chapucilla en comparación, pero cada uno a su nivel ¿no?

Ponerle el velo a la diadema fue lo más difícil porque hay que tener en cuenta que hay que dejar espacio para que no quede excesivamente pegado a la cara y a los ojos. Y tampoco demasiado vuelo porque si no se vería la tela fruncida alrededor de la diadema y queda fatal. Así que primero lo puse con alfileres y luego fui cosiendo y probándome de vez en cuando.

Aquí se ve el primer paso, cuando sólo tenía el velo:

La diadema quedó genial con el velo pero me parecía un poco sosa así que ya que tenía las hortensias de tela, pensé en ponerle unas cuantas. Esas flores son muy bonitas pero tienen el centro de plástico y quedaba un poco cutre así que le cambié el centro por unos pistilos color bronce que compré un día en una tienda de tartas pensando “alguna vez usaré esto para algo”. Fíjate qué bien.

Aquí se ve la prueba que hice con las flores, que si os fijáis se aprecia el centro plasticoso:

A ver si vuelvo pronto con los sombreros que me están quedando monísimos. También con las hortensias claro, que tengo que amortizarlas.

Y bueno, éste es el resultado final. Ahora tendré que comprarme un vestido que me haga juego para poder estrenarlo… jejejeje…

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